El beso del dragón
La receta originalmente venía de Lee, pero a mí me perdió con las alitas de pollo picantes hace años. Incluso entonces pensé, por alguna razón, que existía una brecha considerable entre nuestra tolerancia al chile.
Después Tamás me invitó a desayunar y probé el «Beso del dragón». Lo primero que recuerdo es la extraña textura, justo después de que empezaran a llorarme los ojos.
— No hace falta poner tanto chile, pero yo lo hago así. — dijo.
La bebida, basada principalmente en té verde o de manzanilla, debe tomarse agradablemente caliente, removiendo sin parar. Conviene masticar bien el grano de clavo que llega a la boca, y si no te criaste en un pueblo tradicional, en vez de escupirlo puedes dejar el tallo en el borde del plato.
El sabor característico lo aportan la cúrcuma, la pimienta y el extracto de jengibre y de ajo, que se suaviza un poco con la canela, el clavo, el zumo de limón y la miel. El comino romano molido yo lo omito por ciertos motivos, pero sin duda forma parte de la receta.
Ingredientes:
- 1 cucharadita de cúrcuma
- 1/3 de cucharadita de pimienta
- 1 cucharadita de canela
- 1 diente de ajo puesto en remojo
- 1 cucharadita de miel
- 1 cucharadita de comino romano recién molido
- 4-5 clavos de olor
- Un trozo de jengibre del tamaño de una uña meñique, en rodajas y en remojo
- 2 dl de té de manzanilla
- Zumo de 1/2 limón
Preparación:
Trituramos el ajo y el jengibre y los dejamos en remojo en 5 cl de agua durante toda la noche. Por la mañana le añadimos el zumo de limón. Preparamos el té de manzanilla tal como se ha descrito antes y lo dejamos enfriar un poco. Añadimos el resto de los ingredientes y mezclamos bien. Conviene añadir al final la miel y el extracto de ajo y jengibre mezclado con el zumo de limón.
Debe consumirse removiendo continuamente. Sobre cómo influye esto en la regeneración de la flora intestinal se hablará en detalle, a nivel de ingredientes, en el Manual de Manipulación de la Microbiota.

